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Liniers, traducido al checo
El universo Macanudo
Por Markéta Pilátová
kvetiny@yahoo.es

“¿Me odias mucho?“ pregunta uno de los más famosos humoristas gráficos argentinos, Ricardo Liniers. “Nooo en absoluto, ¿por…?“ respondo. “No sé, me da impresión de que los traductores me tienen que odiar”, ríe el dibujante y entramos a su universo en el quinto piso del edificio cerca del obelisco.
De repente me encuentro en algo que podría ser una madriguera del niño enloquecido –en la mesa está sentado el gigantesco duende color verde y al lado de la mesa están dispersados algunos animalitos de peluche– pero no es la oficina de la Editorial Común de Ricardo. Nos sentamos en un sofá bien retro y me estoy empeñando creer que de verdad estoy sentada en un sofá junto con Liniers, que me está ofreciendo unas papas fritas y Coca Cola mientras me coloca en la mano un libro de los cuentos de su mamá.
Como todo hijo de buena familia, Ricardo Liniers (1973) empezó a estudiar derecho. Al no sentirse muy bien con este tipo de carrera, se la pasaba más tiempo sentado en casa dibujando pingüinos, robots, duendes, moscas, señores serios y raros, niñas que adoran literatura de calidad y las pelis de Fellini y de terror. También vendía las babuchas hechas por su mamá.
En algún momento se percató de sus dibujos nada menos que la superfamosa Maitena. Lo recomendó en La Nación y la bola de nieve de la fama empezó a crecer. Ya son 13 los libros que se editaron y el sinfín de los fans progresa cada día. Y yo pertenezco a ellos. Cada día en La Nación estoy sorprendida, maravillada o melancólicamente balanceada por el humor peculiar de Macanudo. Me gusta seguir las conversaciones de los pingüinos acerca de que el Zoo está bien pero lo mejor sería si el mar no tendría paredes, o las discusiones familiares de las moscas acerca de dónde van de vacaciones.
Cuando les dije a mis alumnos argentinos de idioma checo que estaba traduciendo a Liniers a mi lengua empezaron a traerme unos lindos ensayos acerca las alusiones en las tiras. Me esclarecieron muchas dudas acerca de los nombres de las actrices famosas, vacas o películas que pueblan el universo de Macanudo. No sé si la poesía de este mundo va a funcionar en mi país. Lo cierto es que para el lector checo se va tratar de una excursión al mundo totalmente surrealista, absurdo y tierno a la vez. Al universo absolutamente cruel y frágil al mismo tiempo.
Traducir tal mundo, unas oraciones bien cortas rellenas de las alusiones a los contextos y subconciencias argentinas es verdaderamente una hazaña digna de odiar a su autor. No obstante me doy cuenta de que durante este trabajo mi vida estuvo mucho más… no sé…macanuda.
16/9/2010
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