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Matrimonio igualitario

Que Julia Roberts pueda huir de quien quiera

Por Aleix Duran Ayxendri (España)
alduay@gmail.com

Quizás un día suene en una pequeña iglesia porteña la marcha nupcial, y Julia Roberts huya del altar aterrorizada, impunemente, como en Novia fugitiva (Novia a la fuga, en España). Quizás ese día la historia no sea tan hollywoodense, tan puritana, tan bendita, dirían algunos. Quizá ese día, en una bonita iglesia porteña, Julia Roberts huya de otra mujer (sí, mujer), dudando a último momento, nerviosa, esquivando transeúntes, taxis y colectivos. Sería un gran paso para la igualdad y la libertad sexual que Julia tuviera, por lo menos, la posibilidad de poder huir de lo que iba a ser su feliz boda con la mujer a la que amaba.

Esa inesperada y curiosa – curiosa por sus consecuencias, por así decirlo – posibilidad la ofreció en Buenos Aires, en una pequeña parroquia de San Telmo, un pastor luterano danés. Andrés Roberto Albertsen ya dio su bendición a la unión civil de cinco parejas del mismo sexo. Ninguna de las partes interesadas huyó, el amor triunfó, y no dudaron en dar un paso que, tristemente, aún en el siglo XXI, es un logro complicado. Porque la intolerancia, el recelo y el repudio siguen respirándose en la calle, en una semana en la que muchos fieles evangélicos se manifestaron ante el Congreso y en contra de la ley del matrimonio homosexual.

Albertsen a lo suyo, convencido. En una entrevista a lanacion.com afirma: “el matrimonio es lo suficientemente resistente como para adaptarse a los nuevos tiempos”. Resistente hasta el día que hay que repartirse los discos de Lou Reed y Ana Carolina, pero bueno, que al menos, si no va bien la cosa, pueda llegar ese momento, abogados y disgustos de por medio. Cosas de la vida. Albertsen parece tenerla clara, bien clara, más cuando su país fue el primero en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo… ¡en 1989! Y… Europa es Europa, es cultural, como diría la publicidad. Y es que según una reciente encuesta del diario danés Berlengske Tidende, seis de cada diez obispos –entiéndase luteranos– de ese fresco y rubio país se mostraron favorables al casamiento entre personas del mismo sexo.

Para nosotros, el matrimonio no es un sacramento, como sí lo es en la Iglesia Católica. Sin embargo, tenemos la tradición de que una pareja reciba la bendición eclesiástica después de casarse por el civil”, explica también Albertsen en lanacion.com, estableciendo una diferencia importante, una visión tradicionalmente más abierta respecto a la unión entre personas, inclusive en parejas heterosexuales. Porque si estamos ante una nueva reforma luterana, aunque sea a pequeña escala, ante los ojos de Dios, hágase la luz, no sea que cuatro “ensotanados” sigan llenando cabezas con miedos, estigmas, mentiras y atentados a la salud. Forro siempre.


Foto: manifestación de fieles evangélicos contra el matrimonio homosexual, Buenos Aires, 31 de mayo. Copyright lanacion.com 2010.

Porque los tiempos cambian, y la fe también, pero las personas perduran. Novio plantado por su novio ante el altar o novia plantada por su novia ante el altar… Dios no lo quiera y que el Caribe se llene de lunas de miel. Albertsen y los daneses luteranos miran el futuro con fe divina en la libertad y la igualdad, sin renunciar ni a Dios ni a su iglesia. Y… es cultural, Europa es Europa, otra vez. Puede ser. Pero hay que mejorar, Argentina no sólo puede vivir de fútbol.

22/6/2010

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