Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

 
 
 
 

 

Javier Cardenal Taján
   
E-mail: xabi10xabi@gmail.com

Javier Cardenal Taján nació en Buenos Aires entre las hojarascas de un otoño que se despedía y daba paso a los verdes tallos del mes de septiembre -su predilecto-. Conserva hoy cinco nombres, tenía más pero fueron removidos luego de haber sido registrado frente a las autoridades correspondientes. La extensión de su nombre llevó a ser bautizado por el cura local como “Javier Cardenal Taján y otras yerbas”.

Sus primeras palabras, según recuerda su progenitora, fueron indicios de una temprana curiosidad cuando sin saberlo, el niño -y futuro periodista- interpeló a su madre con un simple “¿Por qué?”

Su nacimiento no fue más que un ínfimo paréntesis durante un agitado año del cual aún hoy perdura el mal recuerdo del desastre de Tabas; un año en que la URSS y los Estrados Unidos advertían al mundo que la guerra nuclear era “pensable” y la Guerra de las Galaxias ya no era un película de Hollywood según un ex actor de Hollywood que asumía, bajo la dirección de la banca mundial, su rol más elaborado al tomar el mando de los Estados Unidos. Aquel mismo año el Sandinismo daba la revolución sin Robespierre y al poco tiempo los Estados Unidos entrenaban y subsidiaban a los Contra; General Electric patentaba en los Estados Unidos una bacteria petrófaga (que come petroleo) creada mediante manipulación de genes (hoy el petróleo se come las aguas, la flora y la fauna marítima ¿y la bacteria?); los petrodólares seguían circulando y el crédito ganaba más y más terreno como instrumento de dominación; mientras tanto y en medio oriente, Donald Rumsfeld cerraba con Saddam Hussein acuerdos de venta de armamento estadounidense.      

Aquella simple pero nunca menos filosófica pregunta del niño, y que a la distancia podría ser considerada su primera entrevista, sería una constante. Es evidente que los Estados Unidos acapararon todos los flashes en el año de su nacimiento, ¿pero, por qué Estado Unidos? Porque años más tarde descubriría que casi no hay lógica que no sea atravesada por el polo de dominación de una época, su época.

Fue tan así que en el país del norte pasó su primera infancia, aprendió su lengua, sus costumbres, su idiosincrasia y huyó del buche del monstruo. Justo a tiempo y con lo justo para escuchar otras verdades.

En la tierra de su madre se convertiría en periodista y escribidor, sí: escribidor, es que también aprendió a ser complaciente con aquellos de mala consciencia y peor espíritu.

Hace una década que trabaja en medios de comunicación. Se ha desempeñado en televisión, radio y gráfica. Condujo programas en AM y FM, dejó algún que otro manchón de tinta en el “gran diario argentino”, escribió en revistas deportivas y culturales, colaboró con medios extranjeros. De relatar partidos de fútbol en vivo, analizarlos en un estudio de radio, comentarlos en periódicos, a criticar obras de teatro, cine y danzas, investigar el mundo de la política y sus negociados, o intentar desentrañar acontecimientos económicos y sociales frente a un micrófono o un teclado hay demasiados pasos. Tantos como para verlo arriba de las tablas jugando a ser actor en varias salas porteñas, otra de sus tantas pillerías.     

Actualmente se desempeña como periodista de uno de los diarios más antiguos del país y el único  distribuido en idioma inglés.

De noble estirpe Carlos-Pellegrinesca (UBA), y de otrora estudiante de Economía (UBA) a voluntarioso alumno de Ciencias de la Comunicación (UBA), Javier Cardenal Taján no tiene bien claro qué es, lo que hace, lo que dice, ni quién es. 

Tal vez Traducir Argentina sea el faro que ilumine ese camino. El desafío está planteado y el compromiso es uno, con usted lector. Diez líneas debía contener este texto... ¿Y usted pretende que en diez líneas le cuente una vida, un sentir, o lo trágico que torna interesante el aburrimiento de la felicidad? No, y no alcanzan diez líneas. Sin embargo, Traducir Argentina puede que sea el principio y varios capítulos de una historia. Acompáñenos.

Artículos
 

Rodolfo Zapata: África mía

Osama: La oveja negra del clan Bin Laden

Revuelta aborigen en Formosa: los usos políticos de una tarde violenta

Manual del desamorado

¡Oh, Ariadna!

Minería en Argentina: Desidia a cielo abierto

Una tarde balcarceña se va... (y te ve llegar)

Santiago Pinetta: Periodismo, profesión de oficio

Caso IBM – Banco Nación: Un Quijote contra Don Dinero

Ocaso pampeano

Mordisco del Diablo

Y más nada

Escuela de Chicago: Vientos de pobreza

Como si Discépolo viviera

¡Atenti, pibe!

Rodolfo Zapata: Un toque argentino para el fútbol africano

Discépolo: Y en el 2010… tampoco